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Errores que debes evitar cuando cocinas con carbón
Creado por: Karla Jiménez
Publicado el 31 de Julio de 2020

Errores que debes evitar cuando cocinas con carbón

Con estos consejos esa carnita asada sí se hará.

Siempre es un buen momento para hacer una carnita asada, pero sobre todo cuando hace muchísimo calor. Si bien las parrillas de gas son ciertamente fáciles y convenientes, sin embargo, hay algo realmente especial en las comidas preparadas en una parrilla de carbón. Por lo general, no solo son menos costosos que sus homólogos de gas, sino que los alimentos cocinados en una parrilla de carbón también tienen esa verdadera sensación de cocción al fuego. Esas jugosas hamburguesas, salchichas y pollo vienen con un sabor ahumado, que recuerda al aire libre y al verano, y no se puede obtener de una parrilla de gas. ¿Todavía no tienes uno? Ciertamente no es demasiado tarde para tener uno.

 

Ya sea que seas un novato o un maestro asador, es útil recordar que cocinar en una parrilla de carbón requiere más esfuerzo. Aquí hay cinco errores comunes que querrás asegurarte de evitar.

 

1. No limpiar la parrilla antes de cocinar.

 

Las parrillas de carbón requieren limpieza y mantenimiento para asegurarte de que funcionan y se cocinan correctamente. Esto va para tu propia parrilla en el patio trasero y las que se encuentran en parques públicos y en campings. Si bien las parrillas públicas son perfectamente seguras de usar, deben limpiarse rápidamente antes de colocar tus alimentos.

 

Sigue este consejo: ya sea que estés planeando encender una parrilla de carbón en tu casa o en un espacio público, la primera tarea de este negocio es siempre limpiar las rejillas para asegurarse de que no haya alimentos atascados. Esto es especialmente importante cuando se utilizan parrillas públicas, ya que no se sabe qué se cocinó allí anteriormente o la última vez que se limpió.

 

Precaliente la parrilla y luego usa un cepillo de alambre rígido para eliminar los restos carbonizados de las rejillas. Esto no solo evitará que esos viejos trozos de comida se peguen a lo que estás cocinando, sino que las rejillas limpias también hacen que las marcas de parrilla sean más agradables.

 

2. Agregar comida a la parrilla demasiado pronto.

 

Asar a la parrilla requiere paciencia, especialmente a medida que se calienta. Cuando agregas alimentos antes de que la parrilla esté completamente precalentada, es muy probable que se adhiera la carne a las parrillas y puede transmitir sabores desagradables a los alimentos.

 

Sigue este consejo: la parrilla debe calentarse bien antes de agregar alimentos. Después de encender la parrilla, cúbrela con la tapa y deja que el carbón se caliente durante al menos 15 minutos. Sabrás que está listo cuando se vea gris y ceniciento.

 

3. Usar el tipo de calor incorrecto para lo que se está cocinando.

 

Cuando se usa una parrilla de carbón, el carbón actúa como una fuente de calor directa. Cocinar alimentos directamente sobre carbón caliente es similar a cocinar a fuego alto en una parrilla de gas. Algunos alimentos se cocinan mejor a fuego directo (o alto), mientras que otros se benefician del calor indirecto (o bajo a medio). Cuando no se utiliza la mejor fuente de calor para el trabajo, corres el riesgo de cocinar poco, cocinar demasiado o incluso quemar la comida.

 

Sigue este consejo: antes de agregar el carbón a la parrilla, considera lo que estás cocinando. Esto determinará si la mejor opción para ti es directa, indirecta o una combinación de ambos, y si se debe extender el carbón sobre toda la parrilla o solo una porción. Los alimentos como hamburguesas, perritos calientes, filetes y pechuga de pollo se benefician del calor directo, ya que tienen un tiempo de cocción relativamente rápido, mientras que los alimentos más grandes con un tiempo de cocción más largo (como pollo entero, lomo de cerdo y costillas) se cocinan mejor en forma indirecta.

 

4. No usar los respiraderos.

 

A diferencia de una parrilla de gas, las parrillas de carbón tienen respiraderos, generalmente ubicados en la campana y en el fondo de la parrilla. Estas partes de la parrilla controlan el flujo de aire, que es esencial para mantener el carbón encendido y para controlar la temperatura. Pueden suceder dos cosas cuando se olvida abrir o cerrar las rejillas de ventilación: el carbón puede quemarse antes de que tu comida termine de cocinarse, o el calor puede elevarse demasiado, lo que podría quemar la comida.

 

Sigue este consejo: ajusta las rejillas de ventilación mientras precalientas la parrilla y durante la cocción para controlar la temperatura. Para un flujo de aire adicional, mantén los respiraderos abiertos cuando enciendas y precalientes la parrilla. Si parece que tu comida se está cocinando demasiado rápido, intenta cerrar las ventilas un poco para bajar la temperatura. O si deseas aumentar el calor, intenta abrir un poco las rejillas de ventilación.

 

5. Levantar la tapa demasiado.

 

A diferencia de los hornos y las parrillas de gas que pierden calor cuando se abre la tapa, sucede lo contrario con las parrillas de carbón. Abrir la tapa alimenta oxígeno adicional a las brasas, lo que hace que se quemen aún más caliente y aumenta el potencial de quemar alimentos.

 

Sigue este consejo: abre la tapa para voltear los alimentos y verifica su progreso, pero mantén la tapa cerrada tanto como sea posible. Esto es especialmente importante cuando se cocinan artículos más grandes que se benefician de cocinar a fuego indirecto durante un período de tiempo más largo, como costillas o cerdo.

 

 

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